Copenhague o cómo despedir el 2018 a lo grande

Copenhague o cómo despedir el 2018 a lo grande

¡Hola gente guapa!

¿Qué tal? ¿Cómo habéis empezado el 2019 y qué proyectos tenéis para el nuevo año? ¡Me encantaría que me contarais cositas! Yo llevo un mes ausente y os echaba de menos, pero las circunstancias han sido un poco adversas y me ha sido imposible estar conectada. Afortunadamente, he entrado en el último año de esta década con buen pie y estoy de vuelta y con ganas de contaros muchos nuevos proyectos y tantas otras cosas que me pasan por esta loca cabecita. Con ganas de ir mejorando a vuestro lado y ofreceros contenidos interesantes, con ganas de conoceros más y que nos hagamos amigxs. A partir de aquí… ¡todo para arriba!

Como ya os conté en post anteriores el 2018 no parecía estar acabando muy bien, y para cerrar unos últimos meses aciagos me fui de viaje con @photopachi, mi compañero de vida y de tanto, My Love, a Copenhague, una ciudad preciosa que él conocía bien y que quería enseñarme, en busca de una felicidad para un mejor comienzo de año. Y funcionó. Los problemas se van solucionando, ya podemos respirar tranquilos en mi familia, y tengo un hermano que probablemente sea la persona más fuerte y valiente que he conocido nunca y ha sabido vencer a la adversidad para que la vida se abriera camino. 

Y aquí comenzó nuestro viaje. Haciendo amigos en un Tivoli que estaba precioso todo iluminado con las luces de Navidad. En este antiguo pero increíble parque de atracciones pudimos contemplar un maravilloso espectáculo de luces y sonido con música de Tchaikovsky. Y sí, hizo mucho frío, anochecía pronto ( a las 16.30 h ya era noche cerrada) y los días eran nublados, pero nada que no pudiéramos combatir con una gran sonrisa y ganas de disfrutar y vivir la ciudad juntos. 

Eso es lo que más me gusta cuando viajo, vivir las ciudades. Pasear por sus calles y ver cómo viven sus gentes. Admirar sus formas, su arquitectura y extasiarme viendo a los habitantes del lugar que visito en sus quehaceres cotidianos. Mimetizarme con el ambiente y sentir que aunque sea por unos días pertenezco a ese mundo. 

Y la arquitectura fue uno de los puntos que más me sedujo de Copenhague. Esos edificios tan distintos a los que tenemos aquí, en España, a los cuales quizá solo se acercan algunas ciudades del norte. Y esos canales. Y vivir en ellos. Y su “exhibicionismo”, que siempre me ha encantado y que quizá viene dado por la poca luz o quizá porque aunque no lo creamos son menos celosos de su intimidad de lo que somos aquí. Poder contemplar el interior de sus casas, eso, me encantó. 

El símbolo de una ciudad en la que vivió Hans Christian Andersen, La Sirenita, y a través del cual podías sentirte en un cuento, que incluso tiene su versión fake

Agua por todas partes, gente que se traslada de un lugar a otro en bici y que sale a pasear por los parques, que a veces también son cementerios, y la sensación de que se respira aire puro y natural.

Edificios modernos y llenos de magia, en los que perderse al observarlos y en los que incluso dan ganas de quedarse a vivir. Como este que también podéis ver en la foto de portada, o la biblioteca, conocida como Black Diamond

Y hasta pudimos hacer una excursión de un día a Suecia, hasta la ciudad de Malmö, en un tren por el Puente de Øresund, donde sin duda su arquitectura me fascinó y donde dimos largos paseos. Y como no, vimos el emblemático edificio retorcido llamado Turning Torso

Y como no mencionar “la ciudad libre” de Christiania. Un barrio parcialmente autogobernado donde no se pagan impuestos y donde “se permite la venta y el consumo de drogas blandas”. Un sitio muy peculiar cuanto menos, aunque del que salí un tanto decepcionada por el aspecto decadente que presentaba, físicamente y entre sus habitantes. No era ese lugar “libre”, en el mejor sentido de esta palabra, que me esperaba. Eso sí, ellos se autoproclaman independientes del estado danés y al salir del barrio por la entrada principal puede leerse “You’re now entering the EU (Está usted entrando en la Unión Europea)”, ya que sus habitantes se consideran ajenos a esta. 

Sin duda Copenhague ha quedado grabada en mi memoria como un precioso lugar al que me gustaría volver, a poder ser con mejor tiempo, para seguir disfrutando de una ciudad con mucho que ofrecer. ¿Habéis estado u os han quedado ganas de ir con lo que os he mostrado? ¡Contarme que os leeré encantada!

¡Besitos y no dejéis de soñar!

Fotografía por: ©photopachiMás fotos en su web.

Posted by on 12 enero, 2019

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