Horteralia, cuando los asistentes son el cabeza de cartel

Horteralia, cuando los asistentes son el cabeza de cartel

¡Hola gente guapa!

¡Ya es viernes de nuevo! ¿Qué tal ha ido la semanita y cómo se presenta el finde?

El sábado pasado, 24 de noviembre, como ya sabéis, estuvimos disfrutando del Horteralia. Photopachi y yo nos trasladamos hasta Cáceres para disfrutar de este festival de música ¿o no era de música? Había música sí, pero lo definiría más bien como un festival repleto de diversión, estilismos auténticos a la par que imposibles y mucha entrega por parte de un público totalmente alineado con la causa. 

Tras un viaje en coche desde Madrid, instalarnos rápidamente en el hotel y ponernos nuestras mejores “galas” para no desentonar nos encaminamos hacia el recinto donde se celebraba el festival. Ya por el camino íbamos alucinando con los outfits, horteras claro, del personal. Mucho flúor, mucho leopardo, maillots, años 80, señoras bien señoras fetén (Bistecs volved por favor)…, y sobre todo muchas caras sonrientes y dispuestas para la fiesta a pesar de ser las 15 h. Llegamos justo para ver la actuación (ejem, ejem) de Malena Gracia, pregonera del Horteralia. Poca gente aún en el recinto, pero la que había bailaba sin parar. Un playback muy majo el que se podía apreciar desde el escenario, sin ningún disimulo, pero como ya he dicho, no creo que en este festival lo más importante sea la música, y bien me parece. Horteralia es otra cosa, es diferente y eso mola. 

Tras una pausa para comer algo, y beber algo también claro, jejeje, cuando regresamos al recinto estaba pinchando DJ Esnórquel. Temazos sin parar, clásicos de hoy y siempre y muchas ganas de bailar es lo que podía verse por allí. Para ser tan solo las 19 h (aún quedaba mucha tarde y noche por delante), la gente estaba a tope. Colas para pedir tickets, colas en el ropero, colas en los baños (los de dentro y los que habían puesto fuera portátiles), una zona de fumadores en el recinto anunciada pero inexistente (había que salirse a la calle)…, miraras a donde miraras podían escucharse las primeras quejas. Y un poco más tarde se sumaron las del aforo, a pesar de que era algo que se había venido avisando en redes a lo largo de la semana. Una vez llena la pista con lo permitido, la gente era derivada a la grada, donde también había barras y servicios. Un tema de seguridad que explicaron por el micrófono en repetidas ocasiones y en el que me pareció que la organización del evento estuvo totalmente acertada, pero claro, nunca llueve a gusto de todos, y el público es muy de quejarse, eso es así de siempre. ¿Y qué sería un festival sin las quejas de los asistentes? Aún así insisto, en pocos festivales habré visto a la gente pasarlo tan requetebién, darlo todo tanto, entregarse de esa manera, y conseguir ser así el verdadero protagonista de la noche, el gran cabeza de cartel. 

Pero había otros como Azúcar Moreno, unas grandes, enormes estrellas que ha dado este país que cantaron y bailaron a la perfección todos sus grandes éxitos, de los que me sabía muchos más de los que pensaba. Desde “Bandido” a “Devórame otra vez” pasando por “Solo se vive una vez”. ¡Increíble! Una actuación con la que nos hicieron disfrutar mucho y casi perder la voz acompañándolas e intentando unirnos a ese arte tan flamenco. Quizá porque no las había visto antes, porque no es a lo que estoy acostumbrada o porque me parecen dos artistazas, y a pesar de que quedaban dos platos fuertes para mí… ¡Lo más de la jornada!

 

Y llegó el bajón de la noche, porque ya era de noche, con Locomía. En mi opinión, un intento frustrado de resucitar cosas que están mejor ya en el cajón del olvido. Nada más que decir. 

Lo bueno que a partir de aquí, ya todo fue hacia arriba y la fiesta no decayó hasta el final. Joe Crepúsculo lo llenó todo con sus grandes temas y nos hizo bailar y reír como acostumbra. Una vez más, no defraudó. Así como tampoco lo hicieron Las Chillers, a las que llevaba esperando toda la noche. Con una Rocío un poco afónica pero entregada como siempre, así como el resto del grupo, con sus mensajes de buen rollo y cargados de contenido, su feminismo y la defensa del colectivo LGTBI+, además de un repertorio ideal hicieron que la euforia se desatara para cerrar el Horteralia por todo lo alto. 

Y quiero hacer una mención especial a los asistentes a este festival, para mí, los verdaderos protagonistas. Chapó, y que esto no cambié nunca. Es de gente así de la que se nutre la fiesta, el buen rollo, la diversión y la felicidad. Podéis ver sus fotos y corroborarlo en este enlace

 

¡Besitos y no dejéis de soñar!

Fotografía por: ©photopachi.

Posted by on 30 noviembre, 2018

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